Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se marchan hablando de este modo y a la hora de tercia llegan a una abadía para comer. Cuando los frailes vieron a la doncella, le mostraron muy buena cara, porque sus antepasados habían fundado aquel lugar y lo habían dotado. El senescal, por su parte, cabalga con su compañero hasta llegar al castillo llamado Honguefort; cuando pasó por donde estaba su gente, fueron detenidos, ya que todos querían saber cómo les había ido; contaron, oyéndolos su señor mismo, cómo un caballero los había vencido y los enviaba al castillo prisioneros de su parte, y que el caballero iba en ayuda de la doncella. Cuando Gallidés lo oye, dice que no llegarán al castillo.
—Señor —le contesta el senescal—, entonces faltaríamos a nuestras promesas, cosa que vos no permitiríais, bien lo sé.
—Senescal, preferiría que faltarais a vuestras promesas, porque estoy seguro de que os matarán en el castillo, pues la doncella no odia nada tanto como a vos.
—No puedo hacer otra cosa y tengo que ir.
Luego, se marcha con su compañero y entran en el castillo, pues les habían abierto la puerta; descabalgan delante del palacio principal. Le llegan a la doncella las noticias de que se habían presentado dos caballeros y que parecen ser prisioneros; ella va hacia allí para saber qué desean.