Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Pero Banín no tiene deseos de ir a dormir: se queda alerta y sube a un torreón para averiguar qué van a hacer los de fuera, y si los de dentro les abrirán la puerta; pero se equivocaba, pues las puertas no están cerradas. Desde lo alto de la torre vio cómo avanzaban veinte caballeros con el yelmo atado; después se adelantaron otros veinte, y, así, hasta doscientos. Sospechó entonces que la ciudad sería entregada a traición: baja de la torre gritando «¡Traición, traición!», sin saber que las puertas estaban abiertas.