Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Boores acepta y monta, dejando al rey a pie, pues no pensaba que fuera el rey, aunque le dio mucho las gracias; luego, fue tras los otros. El rey volvió a montar rápidamente y regresó a la tribuna donde estaban las doncellas, para decirles que bajaran, y ellas así lo hicieron.
Mientras tanto, regresaron los que habían ido a la persecución con Boores, al que le mostraban tan gran alegría que le hacían sentir vergüenza y le pesaba más que le agradaba. De este modo lo llevan a las tribunas. El rey les pide a las doncellas que elijan al que lo ha hecho mejor según su parecer. De común acuerdo aceptan a Boores y después escogen a los doce mejores que habían visto. Empieza la alegría y la fiesta, hermosa de ver; las doncellas desarman a Boores y le lavan el cuello y el rostro, porque las armas se lo habían manchado un poco. La hija del rey hizo que le trajeran un rico vestido de jamete rojo, forrado de armiño e hizo que se lo pusiera a la fuerza. El rey ordena que coloquen las mesas en el campo, y así se hace; luego ordena que planten dos ricos pabellones junto a un pino. En uno de ellos pusieron el trono de oro y la mesa de los doce pares; en el otro, la mesa del rey, en la que comió éste con sus caballeros más ancianos; hicieron colocar los pabellones por el gran calor que hacía.