Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Después de comer, el rey se pone en pie y le dice a Boores:
—Señor, la grandeza de vuestro valor y de vuestra valentÃa os han llevado al lugar de haber sido elegido el mejor de todos los que han participado en este torneo; no es pequeña honra, sino grande, pues habéis ganado tanto que podéis tomar a la más hermosa de estas doncellas para vos, con todo honor y con toda la riqueza que tenga. Pero, además, podéis hacer otra cosa, ya que podéis conceder a cada uno de estos doce caballeros que están ante vos las doce doncellas que queráis.
—Señor —le pregunta Boores al rey—, ¿es ésa una costumbre que se tenga que hacer a la fuerza?
—SÃ, asà lo hizo mi padre durante toda su vida y yo no quiero abandonar el hábito.
—Señor, y si el caballero no quiere tomar mujer, ¿qué ocurrirá?
—Por mi fe, queda libre, pero tiene que cumplir su obligación con los doce caballeros.
—Ciertamente si no escoge bien a las doncellas recibirá afrentas a la vez que las jóvenes tendrán daño.
—Lo puede hacer tomando consejo de otros y asà no será censurado.
—Señor, entonces os pido y os conjuro, por vuestra dignidad, que lo hagáis vos y que le asignéis a cada una un caballero de acuerdo con su linaje.