Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago De ese modo estuvo con la doncella durante toda la noche, hasta que el aya volvió a ellos; hizo que Boores regresara a su cama. El joven estaba muy contento y se frotaba las manos, hasta que de pronto el anillo, que le quedaba un poco grande, se le cayó y se le perdió en la cama. Entonces se dio cuenta de que había sido engañado; lo sintió mucho y resistió hasta que llegó el día, en que se levantó para ir a oír misa. Después, tomó las armas y se despidió del rey. Su amiga se lo lleva a una habitación y le dice:
—Señor, bien sabéis lo ocurrido entre nosotros, y queréis iros. Como no sabemos qué ocurrirá cuando regreséis, quiero que llevéis este broche mío y os ruego que lo llevéis a vuestro cuello por mi amor. Regresad dentro de medio año y si por la voluntad de Dios me hubierais dejado embarazada, querría que atestiguarais que el niño es vuestro y que se conociera nuestra falta por vos.
Boores se pone al cuello el broche y le dice que regresará en el término fijado, si puede; se marcha y deja a la doncella muy triste; monta y cabalga solo, pues su escudero había sido herido en el torneo y tuvo que quedarse. Él se marcha sin esperar más.