Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago De este modo se llegó a la paz y a un acuerdo por ambas partes, y Claudás y sus gentes se van a salvo. Farién y los otros se vuelven a la Torre de Gaunes, y encierra allí a los tres prisioneros: en la entrada de la Torre estaban los doce que habían hecho el juramento a Farién, y Lambegue; cuando habían subido, el sobrino de Farién no se pudo contener y se lanzó contra el que llevaba las armas de Claudás, pues no odiaba a nada tanto como a la persona de Claudás; lo golpeó con una lanza que había cogido de un armero, le dio en medio del pecho, le rompió la loriga, el hierro le entró en el cuerpo y la sangre le brotó abundantemente después del golpe. Lambegue era fuerte y ágil, lo tira al suelo por el violento golpe, desmayado y con el hierro en el cuerpo. Cuando Farién lo ve, toma un hacha que había tenido guardada durante mucho tiempo en la torre, corre hacia su sobrino empuñándola en alto con las dos manos; al verlo venir, le grita:
—Ay, hijo de puta, traidor, ¿queréis matarme porque he herido a un traidor? Dejad que lo mate primero y después acabad conmigo, pues no querría tanto ninguna vida como la muerte de éste.