Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ahora, quiero que con vos haya otros dos, los nobles de mayor dignidad de vuestra tierra, el señor de Saint Chirre y el del castillo de Dun, pues un rey no debe estar prisionero en compañÃa de bribones, sino que debe tener al lado a sus mejores nobles.
Claudás responde que irá a hablar con los dos delante del palacio, donde están ambos, pues uno estaba guardando su arnés y el otro estaba a la entrada de la calle, vigilándola. Llega al palacio, se desarma y entrega sus armas a uno de sus caballeros y viste las de éste: los dos eran del mismo tamaño y grosor.
A continuación se vuelve; le ha encargado al caballero que tenÃa sus armas que haga todo cuanto le pida. Farién, sin que nadie llegue a darse cuenta de que es otro que el rey Farién, cuando los ve a los tres que vienen armados, les dice a dos que irán a prisión con su señor y le contestan que el rey no estará sin ellos.
—Prometedme ahora que no saldréis de mi prisión si no es con mi permiso.
Ambos se lo prometen; después le toma la promesa al que lleva las armas del rey Claudás, y que todos piensan que es el mismo rey Farién coge las espadas de los tres y a continuación pide a los de Gaunes que le juren que no le obligarán a llevar fuera de la ciudad a los tres prisioneros: asà hace que juren los doce nobles más poderosos de los dos reinos.