Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, mucho confiáis en mà en este asunto y temo que si os llevo a mi prisión no os podré defender, pues son muchos los que os odian con gran odio. Os diré lo que vais a hacer: me entregaréis a tres de vuestros vasallos más ricos; uno de ellos vestirá vuestras armas y todos pensarán que sois vos. Los tres tendrán que quedarse en la prisión hasta que tengamos noticias verdaderas de los niños. Uno de los tres será el señor de Saint Chirre, el otro será el señor de Dun y el tercero será quien vos queráis de entre todos vuestros caballeros y vestirá vuestras armas. Cuando yo os llame ante el pueblo, me prometeréis lo que os pregunte y lo haré de tal forma que vuestra fe quedará a salvo y mi situación quedará libre ante nuestras gentes.
Claudás le otorga su voluntad entera, seguro de que le aconsejará con lealtad; después, se han acercado los que estaban esperando, y Farién les ha dicho:
—Señores, he hablado con el rey señor mÃo y vuestro, pues deseáis que sea vigilado por mà hasta que se sepan noticias fidedignas de los niños, si están vivos o muertos. Él ha aceptado hacerlo asà por mÃ: debemos reconocer su buena disposición.
Y después añade:
—Avanzad, señor; prometedme, como rey investido y leal, que en el momento en que yo lo desee entraréis en mi prisión, de acuerdo con el pacto acordado.
El rey tiende la mano y lo promete asÃ.