Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuenta la historia que cuando les pusieron el segundo plato, apareció un caballero armado con armas rojas que llegó corriendo al pabellón con gran compañía de caballeros. El de las armas rojas, que venía delante, entra en el pabellón y ve a un escudero que estaba sirviendo la mesa y que era hermano del caballero del lugar. Se dirige corriendo hacia allí, lo sujeta por los hombros y lo levanta, colocándolo delante de sí mismo en el arzón de la silla, y se marcha. Cuando el del pabellón lo ve, le grita a Lanzarote:
—Buen señor, muerto soy si ése se lleva a mi hermano, pues lo matará si nadie lo socorre: os ruego por Dios que os esforcéis en ello.
Lanzarote salta de la mesa y pide sus armas; un escudero se adelanta y le dice:
—Por mi fe, señor, se lleva también vuestras armas y vuestro caballo.
—Por mi cabeza, aun así no dejaré de seguirlo.
Sale entonces del pabellón con el caballero y mira a los que se marchan, que ya habían pasado el río por un puente de madera; Lanzarote le pregunta al caballero si se va a quedar.
—Señor, no; iré con vos hasta que hayamos encontrado a alguien que os dé armas.