Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se separan el uno del otro y el guardabosques regresa a su castillo.
Lanzarote cabalga todo el día por el bosque, que duraba dos jornadas o más; no encontró ni casa ni cabaña en que pudiera cenar. Después de la hora de vísperas, vio a la parte de la izquierda dos pastores que guardaban bueyes y vacas. Se dirige hacia allí, los saluda y les pregunta si hay algún alojamiento cerca, en donde pueda tener albergue.
—Sí, señor, un sitio en el que os alojarán bien y de forma agradable.
Entonces, uno de ellos toma un sendero batido y le dice a Lanzarote que le siga, y este así lo hace. Rápidamente van a una casa que había sobre una roca, rodeada por todas partes de grandes fosos y puentes levadizos; el señor del lugar, que era viejo caballero, estaba asomado a una ventana: cuando vio a Lanzarote que venía armado, supo que era un caballero andante: ordena bajar el puente y así lo hacen. Lanzarote entra a caballo; desmonta en el patio y el señor sale a su encuentro, dándole la bienvenida. Luego, hace que lo desarmen y lo llevan al salón, que era tan rico que un rey podría ir a él con gran honor; le muestra semblante alegre y le pregunta que de dónde es, a lo que le responde que de la casa del rey Arturo.