Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El otro también se ofrece a demostrarlo: Bandemagus recibe los gajes de los dos y, luego, hace que Lanzarote se siente a su lado y le pregunta quién es, pero él no se lo dice, pues temía ser conocido. El rey le pregunta entonces que por qué se le acusa y quién fue el caballero muerto.
—Señor, no lo sabréis por mí.
Deja el rey de hablar con él y, mientras, el caballero se había hecho armar con tal riqueza que nadie podría estar mejor: una buena cota fuerte y ligera, un buen yelmo, una espada cortante y un fuerte escudo; sujetaba en la mano una lanza corta y gruesa, de admirable asta y de punta aguda y cortante: colgaba un pendón rojo de ella y su escudo también era completamente rojo, igual que su yelmo y las gualdrapas del caballo. Como siempre llevaba esas armas, lo llamaban, quienes no conocían su nombre, Caballero Rojo. Cuando ya estaba dispuesto, monta su caballo, que era fuerte y rápido; luego, toma el escudo y la lanza. Lanzarote ya había montado y le habían dado una buena lanza fuerte, la mejor que pudo escoger. Los que estaban en la pradera acuden allí a ver la justa de los dos caballeros; se colocan alrededor y todos dicen que está loco el caballero que se enfrenta a Argodrás, «pues no conocemos a ningún caballero tan bueno como él en esta tierra».