Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, tenía que hacerlo y os diré por qué. No hace aún quince días que estuve en un torneo en el que hubo muy buenos caballeros; se eligió a uno del que se dijo que era mejor que todos los demás, aunque era un muchacho joven. Después se eligió a los doce que habían realizado las mayores hazañas, según todos. A continuación, pusieron las mesas: el mejor caballero fue sentado en un trono de oro y los doce elegidos se sentaron delante de él. Después de comer, cada uno de los doce caballeros hizo el voto que quiso, de forma que el primero dijo ante todos, y prometió lealmente que lo sostendría, que combatiría con cuantos caballeros se encontraran durante este año, con la pierna sobre el cuello del caballo. El segundo hizo otro voto, el tercero otro, y yo era uno de los doce y dije que no encontraría en todo el año ninguna doncella acompañada de caballero a la que no besara a la fuerza o combatiría contra el caballero si la doncella no me lo permitía, hasta que fuera vencido o derrotara al caballero. Tal fue mi voto, y cometí una locura; pero los hubo más locos todavía, pues un caballero se vanaglorió de tomar a la reina Ginebra cuando fuera acompañada por cuatro caballeros siempre que no estuviera entre ellos Lanzarote del Lago.