Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La reina cabalga con este séquito por el bosque e iban divirtiéndose tras los cazadores, de forma que hacia la hora de prima se encuentran con un caballero que montaba un gran caballo, iba armado con todas las armas, con el escudo al cuello, la lanza en el puño y el yelmo en la cabeza. El caballero llevaba un camino que atravesaba el bosque; al reconocer a la reina, se detiene y empieza a llorar con tristeza. Ella lo saluda y le dice:
—Dios os salve, señor caballero.
Pero está tan lleno de lágrimas y tan triste que no puede contestar una palabra; la contempla con atención y no deja de llorar. Cuando la reina ya se habÃa alejado un poco, el caballero acude picando espuelas tan rápidamente como su caballo puede, se acerca a la reina y le dice llorando:
—Señora, he aquà mi prenda porque os he hecho un daño y porque aún os haré más, pues no me queda más remedio a pesar de mi voluntad.
En ese momento, alarga la mano y sujeta a la reina por el freno, diciendo:
—Señora, os he apresado y no podéis escapar fácilmente.
Mientras tanto, sigue llorando profundamente.
—Señor caballero —le contesta la reina—, dejadme.
—Señora, no puedo hacerlo.