Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por mi fe —exclama Keu adelantándose—, tenéis que dejarla o lo pagaréis muy caro.
—Keu, por vos no la dejaré, sino que me la llevaré a no ser que la defienda otro.
—Si no la dejáis, os arrepentiréis.
—No la dejaré.
—¿No? Lo veremos en breve. Quitad la mano —le ordena al caballero desenvainando la espada— u os cortaré el brazo.
—¿Asà estamos?
—SÃ, por mi cabeza.
—Por Dios, os arrepentiréis, ya que no podéis marcharos sin combatir contra mÃ.
—Eso me importa poco, pues no sois el primero contra el que combato: poneos en guardia frente a mÃ, pues os desafÃo.
—Y yo a vos.