Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago A continuación montan y toman una lanza y el escudo; iban doloridos por la batalla que habían librado, pero tenían tan gran corazón que no les importaba. La reina les ruega que regresen pronto, a lo que contestan que lo harán lo antes posible. Toman un estrecho sendero que atravesaba un zarzal y no tardaron mucho en encontrar ante ellos a un caballero armado con todas las armas, a caballo, apoyado en la lanza y situado a la entrada de un pabellón; cantaba una canción nueva con voz tan clara que todo el bosque resonaba. Saigremor se dirige a Dodinel diciéndole:
—A fe mía, ese caballero está muy a gusto.
—Bien puede estarlo, al menos eso parece.
Cuando el caballero los ve cerca se dispone a combatir y sujeta sus armas cerca del cuerpo.
—Compañero —dice Saigremor—, vamos a tener que combatir.
—Es cierto —le contesta Dodinel—, dejadme que vaya.
—No, por Dios, iré yo y vos esperaréis aquí hasta que hayáis visto cómo me va.