Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se separan y van a encontrarse con la intención de causarse daño el uno al otro; se golpean con la rapidez de los caballos, de forma que los ejes de los escudos se les rompen, y se detienen. Dodinel permanece entre los arzones, mientras que el caballero vuela al suelo por encima de la grupa del caballo; cae tan mal que por poco no se le rompe el brazo. Cuando Dodinel lo ve en el suelo, descabalga, porque no quiere ir a caballo contra él: le entrega el caballo a la doncella que lo acompañaba y luego desenvaina la espada y le ataca. El caballero se levanta dispuesto a defenderse; se cubre con el escudo lo mejor que puede y Dodinel levanta la espada para golpearle. Cuando el caballero ve venir la espada, pone la suya delante y se cubre con el escudo; Dodinel lo alcanza con tanta fuerza que le parte el escudo desde arriba hasta la bocla, pero no puede recuperar su espada que se había quedado apresada con firmeza en el escudo. Entonces, el caballero se quita la correa del escudo y lo tira, atacando a Dodinel con rapidez, pues le parece que no podrá resistirle durante mucho tiempo, ya que ha perdido la espada; le descarga grandes tajos donde puede alcanzarle. Dodinel, que sabía mucho de este oficio, se cubre con el escudo y deja que el caballero se canse y se agote. Cuando lo vio fatigado y acalorado le golpea con el escudo en medio del pecho y le hace caer en el suelo obligándole a apoyar las dos manos; la espada le vuela del puño y Dodinel la coge, que ya la necesitaba mucho. Al verse tan desguarnecido, el caballero corre al escudo que se había quitado, pero cuando intenta levantarse, Dodinel le da tal golpe en el yelmo que lo deja aturdido; se tambalea y cae con una de las rodillas al suelo. Dodinel le arranca el yelmo de la cabeza y lo arroja lo más lejos que puede.