Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ay, desdichado, ¿dónde está la Muerte que no viene a prenderme? No quiero seguir viviendo pues ha muerto el que debÃa superar todas las proezas de la tierra.
Vuelve a desmayarse y permanece inconsciente tanto tiempo que las damas piensan que va a morir entre sus brazos. Cuando vuelve en sÃ, se coge los cabellos con las manos y se los arranca con fuerza a la vez que se da grandes puñetazos en el rostro haciéndose sangrar, mientras dice:
—¡Ay desdichado, que gran desgracia! Nunca será reparada por nadie esta pérdida.
El caballero se lamenta mucho y siente una gran tristeza por estas noticias; la reina le pregunta:
—Señor caballero, ¿le conocÃais?
—Señora —le contesta con gran esfuerzo el caballero—, lo conocÃa tanto que si ha muerto no deseo vivir después de él.
Las damas lo sujetan entonces y le vuelven a vendar la herida, haciéndolo lo mejor que pueden, según les indica una doncella de la reina que sabÃa más de curar heridas que ninguna mujer que se conociera en aquella época. En tal dolor y en tal tristeza permaneció la reina allà hasta después de la hora de nona y entonces regresó a Camalot, prohibiendo a sus acompañantes, cuando entraron en la ciudad, que hablaran de Lanzarote.