Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando vuelve a la superficie había bebido tanta agua que le parecía que iba a reventar, pero se esfuerza tanto por el miedo que tiene de morir que saca los brazos del agua y se sujeta con las dos manos. Por más fuerza que hace no consigue salir del río por el peso de las armas, que le resultan un gran estorbo.
Mira entonces hacia la orilla y ve a un villano que se disponía a atravesar el tablón, y le dice:
—Villano, ayúdame a llegar a la orilla, porque si me quedo un poco más aquí, me hundiré con las armas que me pesan demasiado.
—Señor caballero, ¿qué diablos veníais a buscar aquí? ¿Creíais encontrar aventuras en el río?
—He encontrado aventuras, que con gusto evitaría; por Dios, buen amigo, no me discutas durante largo rato, ayúdame.
—Por mi fe, los villanos no deben ayudar a los caballeros a poner fin a sus aventuras, pues los caballeros recibirían afrenta, por eso no os voy a ayudar en esta ocasión, y del mismo modo que entrasteis, salid.
—Ciertamente eres villano, maldito sea el que pida a un villano que le haga algún favor, pues nunca lo harán, mientras tengan el corazón que tienen.