Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando José de Arimatea, el noble caballero que tanto amó a Jesucristo, vino a Gran Bretaña con todo el pueblo de cristianos que traía de tierras extrañas, se encaminó directamente a la ciudad de Camalot, que tenía el rey Agrestes; éste era el rey más cruel que había en aquel tiempo en el mundo. Al llegar a la ciudad, José comenzó a predicar el nombre del Alto Señor: en aquel tiempo no había en Gran Bretaña más que sarracenos. Ocurrió aquel día por la voluntad de Nuestro Señor que mil cincuenta sarracenos se convirtieron a la ley cristiana y abandonaron la mala fe que habían mantenido hasta entonces. Cuando el rey Agrestes vio que su pueblo se convertía tan abundantemente, sintió un gran dolor, hasta tal punto que ningún corazón humano podría tener mayor tristeza, pues era el hombre más desleal y más cruel del mundo: pensó que si quería recuperarlos, no podría, porque ya eran más los otros. Entonces decidió que fingiría convertirse y que cuando José se marchara, conseguiría volver a su pueblo a la primera fe.