Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —No, sino que es pobreza; tú mismo lo puedes ver: dime, si tuvieras delante de ti todo tu oro y tu plata, tus vajillas y tus piedras preciosas, y llegara un hombre que te pudiera dar la salud, ¿no le concederÃas todo el tesoro a cambio de la salud?
—Ciertamente, asà es; se lo darÃa sin discusión.
—Entonces puedes ver que eres pobre y que sufres porque a cambio de una sola cosa lo darÃas todo; el oro y la plata, y las piedras preciosas no hacen a nadie tan rico como la salud; como no puedes obtenerla con riquezas, tienes que buscarla de algún otro modo, si es que deseas conseguirla.
—Es verdad y si supiera cómo, la buscarÃa de ese modo.
—Por Dios, si lo deseas yo te ayudaré.
—¿Cómo?
—Si crees en Dios, haré que te cures de inmediato.
—Creo ciertamente en Dios, pero no sólo en un dios, sino en cuatro.
—¿En cuatro? ¿Hay cuatro dioses?
—SÃ, Mahoma, Tervagán, Júpiter y Apolo; creo en cada uno de ellos.
—Entonces tu vergüenza es mayor, pues esos que tú dices no te pueden ayudar ni a ti ni a nadie, como puedes comprobar fácilmente.