Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuenta ahora la historia que cuando Aglován se separó de sus compañeros, cabalgó durante todo el día sin encontrar ninguna aventura que merezca recordar. Pasó la noche en casa de un ermitaño, hombre de santa vida, que se esforzó para que estuviera a gusto. La mañana siguiente, se levantó temprano y cabalgó de nuevo; buscó el bosque por todas partes, y el quinto día llegó, un poco antes de vísperas, a un estrecho sendero. Allí se encontró con un caballero que trotaba montado en su caballo, armado con todas las armas, pero con el escudo destrozado, la cota rota y con las mallas abiertas, el yelmo despedazado y partido; la sangre le caía de la cabeza y de los brazos, de modo que la cota estaba completamente enrojecida. Al ver a Aglován se dirigió hacia él lo más rápidamente que pudo, diciéndole:
—Noble caballero, tened compasión de mí, no dejéis que me maten delante de vos.
—Señor, no veo a nadie que os quiera hacer daño.
—Buen señor, dentro de poco lo veréis, pues me persigue no sé qué caballero que quiere matarme, sin motivo, y ya me ha herido tal como podéis ver.
—No os preocupéis, dejad que venga y esperadle, y yo os prometo lealmente que no recibiréis ningún daño mientras os pueda defender.