Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Los dos se quedan admirados con estas palabras y dicen que no entienden bien su significado, pues resultan oscuras; a pesar de todo, mi señor Galván dice que no dejará de ver las aventuras del cementerio. Se dirigen a la puerta y ven al final del cementerio una tumba que ardÃa con fuerza y tenÃa unas llamas tan claras que subÃan a más de una lanza de altar. Alrededor habÃa hasta doce tumbas que no ardÃan y encima de cada una de ellas, se levantaba una espada. Los dos compañeros se quedan sorprendidos ante esto; después de contemplar un buen rato la tumba que ardÃa, mi señor Galván dice:
—Héctor, por mi cabeza, he aquà la aventura más maravillosa que he visto. Tendremos que probarnos, si queremos marchar de aquà con honor: os ruego que me permitáis ir hasta allà para saber qué es eso; esperadme aquà y no os mováis por nada de lo que yo haga, hasta que haya fracasado o concluido con la aventura.
—Señor, con mucho gusto.