Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Levanta entonces el palo para golpear a mi señor Galván, pero este adelanta el brazo y se lo quita; el enano le dice:
—Caballero, eso no te vale para nada. No puedes marcharte de aquà sin recibir afrentas.
Se marcha a una habitación y mi señor Galván mira al extremo de la sala y ve la cama más rica del mundo; se dirige allà pues desea acostarse. Al ir a sentarse en ella, una doncella le grita:
—Caballero, morirás si te acuestas desarmado, pues es el Lecho de las Aventuras. Tomad estas armas, ponéoslas y luego sentaos, si asà lo deseáis.
Mi señor Galván corre a las armas, las toma y se apresta lo mejor que puede. Cuando ya tiene vestida la cota, el yelmo, el escudo y la espada, se sienta en el lecho, y apenas se sentó, oye un grito, el más horrible y odioso que habÃa oÃdo, y piensa que es el diablo. Ve salir de una habitación una lanza con la punta ardiendo, que lo golpea con tanta fuerza que ni el escudo ni la cota pueden impedir que la punta le entre por el hombro atravesándoselo hasta la otra parte y cae desmayado. Entonces le sacan la lanza del hombro, pero él no sabe quién lo hace; sangra en abundancia y no se mueve de la cama: dice que morirá, quedando completamente frÃo, o verá más de lo que ha visto; se siente gravemente herido.