Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lo llevan entonces a un jardÃn muy hermoso lleno de arbolitos, menos en el centro que tenÃa un alpende de largo y de ancho, rodeado por palos agudos y fuertes; le muestran un cuerno de marfil que colgaba de un pino y le dicen que tiene que tocar el cuerno si quiere que el caballero se presente. Al momento lo toca tan alto que su sonido se oye de lejos y no tarda en salir de una torre un gran caballero completamente desarmado, sobre un gran caballo blanco; el caballero era rubio, pecoso y tenÃa la nariz baja y gruesa: bien parecÃa hombre cruel y traidor. Al ver a Héctor lo saludó diciéndole:
—Dios os salve, señor caballero.
Héctor le devuelve el saludo con esfuerzo:
—Buen señor, ¿de dónde sois?
—¿Qué os importa de dónde soy? No os lo voy a decir si no me prometéis hacer lo que yo quiera.
—No haré lo que queráis, a no ser que sea en honor y provecho mÃo. Decidme qué es lo que queréis.
—Si me jurarais sobre sagrado que no afrentaréis ni deshonraréis a ningún caballero después de vencerlo, cumplirÃais con mis deseos; por otra parte, si me prometierais que nunca más deshonrarÃais a vuestros vasallos con sus hijas, lo harÃais todavÃa mejor. Y entonces estaré de acuerdo con vos y os diré quién soy y de dónde.
—¿Y si no es asÃ, no lo diréis?
—No, en absoluto.