Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Me amaba profundamente cuando yo era joven y me requirió de amor; pero yo lo consideraba tan traidor que no lo amaría por nada. Me insistió varias veces e hizo que otros intercedieran por él; todos los días me enviaba a un hermano suyo a decírmelo. Tanto me molestaron sus palabras que le dije a su hermano que si volvía a venir haría que estuviera a disgusto. Aquel escudero también era traidor y orgulloso; le dijo grandes bajezas de mi propia gente y cuando un primo mío lo oyó se enfadó tanto que le dio muerte. Marigart el Pelirrojo, al saberlo, envió caballeros y servidores, todos los que pudo reunir, y entró por la noche en el castillo con su compañía; les dio muerte a todos los que encontró, que no quisieron convertirse en vasallos suyos. La mayoría de ellos continuaron vivos, pues le rindieron homenaje, ya que veían que no podrían resistir frente a él. Vino a la habitación en la que yo estaba acostada, me forzó y, después, no se dignó en tomarme por esposa, sino que hizo buscar dos leones jóvenes y los puso de guardianes en la cueva donde me encontrasteis; dijo que en venganza por su hermano, yo no saldría nunca de allí hasta que un caballero sólo me sacara por su propio valor. Hizo que juraran lo mismo todos los del castillo, por si moría antes que yo, que no me sacarían de ningún otro modo: en tal dolor he vivido cerca de doce años, sin comer más que pan y agua. Ya os he contado por qué fui encerrada en el lugar en el que me encontrasteis. Decidme ahora, por favor, quién sois y cómo os llamáis, pues tengo grandes deseos de saberlo.