Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entra en el pabellón, toma las armas y se las viste lo más rápidamente que puede; después de atarse el yelmo, monta en un caballo que el enano le entrega, toma el escudo y la lanza y le dice a Mordret:
—Señor caballero, podéis esforzaros todo lo que queráis para cortarme la cabeza, pero creo que no volveréis a tener ganas de golpear a mi enano si conseguÃs escaparos de mis manos.
Galopan el uno contra el otro y se dan grandes golpes en el escudo; si las lanzas no se hubieran roto, se habrÃan derribado. Se golpean con el cuerpo y con los escudos, quedando aturdidos, pero ninguno de los dos llega a caer en esta galopada. Sacan las espadas desnudas y se colocan los escudos delante de la cabeza, vuelven a atacarse, dándose grandes tajos donde se alcanzan; despedazan los escudos y los trozos vuelan al suelo; la sangre brota del cuerpo por las cortantes espadas; la batalla dura tanto que el caballero no puede resistir más, porque ya tiene siete heridas, la menor de las cuales podrÃa producirle la muerte, según piensa: retrocede todo lo que puede y se cubre con el escudo. Mordret alza la espada y la baja con toda su fuerza, alcanzando al caballero con tanto vigor que el yelmo no puede impedir que le entre la espada en el cerebro; y cae muerto.