Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La muchacha asà se lo concede. Mordret se quita el yelmo y baja la ventana; la doncella lo vio joven caballero, hermoso; lo contempla con gusto y se deleita mucho en ello. Él la ve de gran belleza, vestida ricamente y engalanada con elegancia, y joven doncella; la requiere de amor y ella lo rechaza, diciéndole que no es tan deshonesta como para entregarse a dos. A pesar de todo, le suplica tanto que al final consiente y se quedan a solas; él la deseaba y ella a él más todavÃa; no habÃa nada que les estorbara: dejan de hablarse el uno y la otra; si el juego común fue llevado a cabo, eso sólo lo saben aquéllos a quienes no se les pudo ocultar.
Al cabo de un rato llegó el amigo de la doncella; al ver a Mordret, lo saludó con cortesÃa.
—Señor —le dice la doncella—, este caballero se ha alojado aquà a condición de irse si no queréis que se quede.
—Doncella, me agrada mucho que se quede. Que sea bienvenido.
Luego, le dice a Mordret que se siente a su lado, y este asà lo hace; hablan el uno con el otro y el caballero le pregunta de dónde es y cómo se llama; a lo que contesta que es de la corte del rey Arturo, hermano de mi señor Galván, «y me llamo Mordret».
El caballero le muestra entonces la mayor alegrÃa del mundo, diciendo: