Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El escudero así lo hace, y Lambegue no tarda en llegar. Mientras tanto, el señor de Paerne había desmontado del palafrén en el que iba, y lo había cambiado por un caballo más resistente. Al ver a Lambegue le pregunta que por qué estaban aquellas gentes armadas allí. Éste le responde:
—Para proteger a los niños.
—¿Puedo estar seguro de que no hay traición?
—Sí, tenedlo por cierto; pero odian a muerte a Claudás: creedme, pues bien sabéis que nunca me gustaron las traiciones.
Entonces se vuelven los dos juntos hasta donde estaban los niños, y cuando los ve el señor de Paerne corre a ellos para besarlos, mientras lloraba tiernamente por el cariño que siente. Al enterarse de que aquélla es la dama que los ha cuidado, descabalga y se arroja a sus pies, diciendo: