Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Que Dios lo proteja de morir, por encima de todos los hombres del mundo, pues serÃa un gran dolor que tal caballero muriera.
—Doncella, ¿acaso lo habéis visto?
—SÃ.
—¿Y os parece tan bello como decÃs?
—Si no me lo pareciera serÃa admirable, pues según creo es el hombre más hermoso del mundo; estoy segura de no haber visto nunca uno tan bello. Ojalá quisiera Dios que estuviera aquà sano y salvo como vos y que me amara tan profundamente como yo a él. No lo cambiarÃa por ningún hombre de los que conozco, ni aunque me hicieran señora de todas las tierras que hay por el mundo.
Mientras hablaban de este modo, oyen que al otro lado de la puerta iba un hombre lamentándose y quejándose con tristeza:
—Ay, desdichado de mÃ, ¿qué puedo hacer? Lo he perdido todo.
—Señor —le dice Guerrehet a su huésped—, ¿habéis oÃdo al que se lamenta? Por Dios, vayamos a verlo y sabremos quién es.
Abren la puerta y salen fuera. Guerrehet llama al que se quejaba y le pregunta qué le ocurre.