Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago De este modo hacen las paces los que antes habÃan sido enemigos mortales y se entregan rehenes para mantener las promesas. A continuación, Guerrehet pide sus armas, pues no puede permanecer allà más tiempo, y aunque todos le suplican que se quede, él les responde que de ninguna manera seguirá allÃ. Le dan sus armas y le ayudan hasta que se las viste todas, salvo el yelmo. Luego, mira a la doncella y le pregunta:
—Doncella, ¿os acordáis de las últimas palabras que me dijisteis?
—Señor, ¿por qué me lo preguntáis?
—Porque si Dios me concediera encontrar al caballero por el que lo dijisteis, no dejarÃa de ser buen mensajero vuestro ni por el mejor castillo de mi tÃo el rey.