Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Con mucho gusto —le contesté—. He dicho que no hay tanto bien en él como en vos mal, y lo podéis ver; considerad todas las virtudes que debe tener un caballero: valentÃa, atrevimiento, hermosura, nobleza, afabilidad, cortesÃa, generosidad, abundancia de riquezas y de amigos. Ese caballero está bien abastecido de todo ello, si es que algún mortal puede reunirlo: en valentÃa ha superado a todos cuantos ahora son; es más atrevido que nadie; en hermosura no encontraréis semejante; por nobleza no dejarÃa de ser rey de todo el mundo, pues pertenece a un linaje tan importante como es el del rey David y de un caballero tan alto como José de Arimatea; nadie podrÃa negarme su afabilidad; en cuanto a su cortesÃa, no puedo decir que le haya faltado en ningún momento; y de la generosidad, nada puedo decir, ya que caballero sin tierras y privado de sus bienes no puede mostrar cómo serÃa de generoso si tuviera riquezas. En la abundancia de bienes y de amigos, me callo, porque en el mundo hay alguien más poderoso. AsÃ, a este caballero le falta alguna virtud de las que os he contado. Sin embargo, vos tenéis todos los defectos contrarios a esas virtudes, pues carecéis de atrevimiento, de nobleza, de cortesÃa, de afabilidad y no sois generoso. Tenéis abundantes riquezas —que a él le faltan—, pero falláis en los amigos, que él tiene en abundancia. Y porque carece de alguna virtud y vos tenéis todos los vicios, dije que hay en vos más mal que en él bien. Por eso, quien quisiera recompensaros debidamente, según vuestros méritos, tendrÃa que haceros más afrentas a vos que honores a él. Ya os he explicado porqué lo miraba de tal modo.