Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ciertamente, señor vasallo, ya habéis hablado demasiado, y por lo que habéis dicho os aseguro que no os la llevaréis ahora a vuestra casa, por más fuerzas que tengáis. No os impediré que la saquéis de aquÃ, para salvar la promesa de la señora, pero apenas hayáis salido, haré lo posible para daros la muerte.
El otro le contesta que tiene en muy poco sus amenazas. Llama a la dama y le dice:
—Señora, cumplid con vuestra promesa.
La dama le responde que lo hará con mucho gusto, y le entrega su hija, diciéndole:
—Tomad la cosa que más quiero. Que Dios me envÃe la alegrÃa que espero.
El caballero la toma y le da las gracias. Ya estaba preparado el caballo para la joven, y la coloca en la silla; luego, monta en el suyo y se marcha llevándose a la doncella. Ésta, al ver que es separada de su señora que la habÃa criado con tanta dulzura y que se la lleva el caballero que —según cree— le dará la muerte, empieza a lamentarse; si va a disgusto, peor queda su madre, pues la quiere como madre a hija y siente tal compasión, que se arroja a los pies de Guerrehet, diciéndole:
—Noble caballero, id tras mi hija y traédmela; si podéis recuperarla frente al desleal, os la concedo para que hagáis con ella según vuestra voluntad.