Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, dejad de lamentaros —le contesta Guerrehet—, pues si Dios quiere, estaréis alegre y contenta esta misma noche.
Sale de allà y va tras el caballero que se llevaba a la doncella, alcanzándolo en la bajada de una colina:
—¡Señor caballero —le grita de lejos—, guardaos de mÃ, os reto!
El otro le responde que no le preocupa, vuelve hacia él la cabeza de su caballo y se dispone a justar. Se golpean con fuerza por la rapidez de los caballos y se derriban al suelo sin quebrar las lanzas, con los animales encima de sus cuerpos. Se ponen en pie, sacan las espadas y se dan grandes tajos. Guerrehet le alcanza de forma que le hace volar el puño con el que tenÃa sujeto el escudo. Al sentirse tullido, se da a la fuga, temiendo morir. Guerrehet le golpea de nuevo mientras huÃa: la cabeza le vuela y cae muerto. Luego, se dirige a la doncella y le dice:
—Doncella, ¿he hecho bastante?
—Señor, sÃ; que Dios os dé una alegrÃa tan grande como la que me habéis producido al matarlo.
—Vayámonos y os entregaré a vuestra madre, que me ha suplicado mucho por vos.
—Señor, de vos depende hacerlo o dejarlo.