Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, difÃcil es de creer que me seréis leal cuando habéis dejado a otra que es más hermosa y de mejor familia que yo: estoy muy contenta por lo que me habéis dicho, pues si no hubiera conocido la verdad, os hubiera dado mi amor, cometiendo una locura, pues apenas hubierais cumplido vuestra voluntad, me habrÃais dejado como habéis hecho con la otra, y me habrÃa tenido por engañada.
—Todo lo que decÃs no vale nada. Tenéis que cumplir mi voluntad, pues estamos completamente solos y lejos de la gente.
—¿Cómo? ¿Me forzaréis?
—No, pero os ruego que lo hagáis de grado.
—Si quisiera, ¿qué pasarÃa?
—Que lo harÃa.
—¿Y si no quisiera?
—Que no lo harÃa.
—Entonces, ¿todo será según mi voluntad?
—DecÃs verdad.
—Contestadme ahora, ¿hay en el mundo alguna doncella a la que amarÃais aunque pensarais que os odia y desprecia?
—No.
—¿Y desearÃais hacer con ella como hombre con mujer, sólo por su belleza, aunque os odiara?
—Por Dios, no. En modo alguno la amarÃa, pues ella me odiaba.