Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La dama llama a los criados: uno sujeta al caballo y lo lleva al establo y otro toma el escudo. La dama le da la mano y lo lleva al salón principal, donde lo hace desarmar y le da un vestido ligero por el calor que hacía; luego, hace que se siente en la hierba verde para refrescarse; lo mira con gusto por el valor que la vieja dama le había dicho que tenía; y lo sienta a su lado. No tardó mucho en llegar el señor, que venía del bosque en el que había estado durante todo el día; al entrar y ver al huésped que era tan hermoso, se enfadó por su llegada, pero no se atrevió a mostrarlo, pues era un caballero de tierra lejana; si supiera algún motivo razonable por el que pudiera echarlo, no dejaría de hacerlo por poco que pudiera, pues siente gran miedo de que haya venido por su mujer. Pero como teme que se dé cuenta, se dirige a él y le da la bienvenida. Guerrehet le contesta que Dios le dé buena ventura; luego, le pregunta a la dama si es el señor del lugar y ella le contesta:
—Sí.
—Ciertamente, señora, no sorprende que le temáis, pues nunca vi a nadie que pareciera tan traidor como él.
Mientras hablaban de este modo, se acercó un criado a la dama y le dijo:
—Señora, ahí fuera hay un caballero que pregunta si puede ser alojado.