Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Desde antes de ayer no lo he vuelto a ver y no he oído hablar de nadie que lo viera desde que nos dejó; pero por amor a él quiero que me toméis como caballero vuestro en cualquier lugar en que creáis que os pueda ser útil.
La doncella se lo agradece; Saigremor añade:
—Doncella si queréis a alguno de nosotros dos no me rechacéis y obraréis como mujer prudente, pues mejor podréis realizar vuestra voluntad conmigo que con este compañero mío que es demasiado noble. Yo soy un caballero pobre, de baja cuna, y os serviré más de grado que él; llevadme con vos si es que lo necesitáis.
La doncella le contesta que así lo hará, y le agradece mucho el que se haya ofrecido de forma tan afable para ponerse a su servicio; toma un sendero estrecho y encomiendan a Guerrehet a Dios. Éste le dice que tenga buen camino con su acompañamiento y emprende la marcha solo, cabalgando a la entrada de unas brozas, cuando ya empezaba a anochecer.
La luna había salido y Guerrehet contempló los alrededores por si veía alguna casa en la que pudiera alojarse, pues no tenía ningún deseo de dormir fuera, porque no había comido en todo el día y porque no quería meterse en las brozas, temiendo no encontrar alojamiento y pensando que si se metía no podría salir nunca, porque había sin duda muchos caminos en los que se perdería a tal hora.