Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Apenas habÃa terminado de decir estas palabras, empieza a llorar con amargura, de forma que Gueheriet siente gran compasión y le dice:
—Doncella, ¿podrÃais encontrar un testigo firme que atestigüe lo que vos decÃs?
—Señor, si supiera de alguien que quisiera defender mi causa ahora, le podrÃa encontrar cien hombres fieles, entre caballeros y vasallos, que jurarÃan sobre sagrado que mi causa es tan justa como os la he contado.
—Por mi cabeza, no tenéis que hablar con ningún otro, pues yo entraré en el campo de batalla contra vuestro cuñado y lo venceré si es justo lo que decÃs.
—Señor, que Dios os bendiga. Me habéis aliviado en mi dolor. Estoy dispuesta a encontrar doscientos hombres que jurarán como verdadero lo que os he dicho.
—No pido más.
—Muchas gracias, por Dios.