Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Buen señor —le contesta el enano—, lo haré a condición de que nunca más volváis a ponerme la mano encima para causarme daño, y no estaréis enfadado conmigo por lo que hoy ha ocurrido por mi culpa.
El caballero le promete que será tal como le pide. Gueheriet toma sus armas y le dice a la doncella que monte, pues quiere irse, porque no se alojará en casa de quien le ha hecho tal afrenta. Cuando el caballero lo oye, le pide perdón, diciéndole:
—Dulce señor, no os pese el daño que os he hecho, pues estaba tan encolerizado con vos que no se me deberÃa recriminar, ya que me habéis causado mayor daño de lo que os imagináis.
—¿Cómo?
—¿No os acordáis de los tres caballeros que llevaban a otro golpeándole, al que vos rescatasteis? Dos de ellos eran primos hermanos mÃos y yo era el tercero, que me di a la fuga; vine a estos pabellones, que son mÃos, y al veros no pude dejar de encolerizarme. Por eso os ruego que no os enfadéis y que os quedéis aquà esta noche y más tiempo si asà lo deseáis.
Gueheriet le contesta que no puede ser.
—Que Dios no me vuelva a ayudar si os marcháis de aquÃ.
Le quita la espada que tenÃa ceñida y hace que desmonte la doncella que ya estaba a caballo.