Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por mi fe, si queréis, haré que os abran la puerta y os retendré con nosotros aquà dentro, y recibiréis los mismos bienes que yo reciba. Pero si no tenéis ese deseo, no os sorprendáis de lo que dentro ocurre.
Le responden que no lo harán, y el duque hace que les abran la puerta; entran y los lleva a su palacio, dándoles vestidos ligeros y rogándoles a los que están allà que los honren y les muestren alegrÃa, «porque pienso que son hombres valientes y buenos caballeros».
El duque les pregunta de dónde son y Gueheriet, que no querÃa que los reconociera, le contesta que son de tierras lejanas.
—Señor —le pregunta el duque—, parece que sois hermanos; si es asÃ, no me lo ocultéis.
—Ciertamente —contesta Gueheriet—, somos hermanos y por hermanos nos tienen los que nos conocen; os ruego que dejéis de preguntarnos por nuestra vida, pues en su momento lo sabréis todo.
El duque responde que no volverá a decirles nada más.