Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Acude el duque a la puerta para hablar a los que estaban esperándole. Cuando Gueheriet lo ve, lo reconoce sin dificultad, como a quien habÃa visto en muchas ocasiones:
—Señor —le dice—, somos tres caballeros de tierras lejanas que con gusto nos quedarÃamos con vos, si queréis, y os ayudarÃamos a terminar con vuestra guerra; si nos queréis retener os prestamos toda nuestra fuerza.
—Buen señor, me parecéis muy valiente vos y los otros; sin duda sois valerosos y de linaje más alto que yo: habéis aprendido a vivir con riqueza y a gusto: por eso os digo que no necesitáis quedaros con nosotros, porque si os quedarais tendrÃais para comer poco y tarde y frecuentemente vestirÃais cotas de malla en vez de descansar; los pesares y los esfuerzos de cada dÃa serán más que los que estáis acostumbrados a padecer. Por todo ello, no os aconsejo que os quedéis con nosotros, pues sé que no estaréis a gusto.
—Señor —le contesta Gueheriet—, los esfuerzos y los trabajos estamos acostumbrados a padecerlos, pues hace tiempo que sufrimos todo tipo de penas; no os preocupéis por eso: no hay hombre valiente que se sienta molesto padeciendo cuando pretende conquistar la honra.