Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¡Buenos señores, retroceded! No sois de nuestra gente y por eso no os podemos garantizar la vida. Sabed que si seguÃs acercándoos os mataremos a vos y a vuestros caballos.
Gueheriet se quita el yelmo y le contesta al arquero al que habÃa oÃdo hablar:
—Buen amigo, no somos enemigos vuestros, sino que os ayudaremos siempre que podamos. Id a decirle al duque vuestro señor que venga a hablar con tres caballeros de tierras lejanas que aquà están esperándolo.
Le contesta que le llevará el mensaje:
—Esperadnos un poco, pues regresaré de inmediato.
Va a ver al duque y lo encuentra en su habitación con el médico, que le estaba viendo una herida que habÃa recibido en la última batalla. Cuando el duque lo ve llegar, le pregunta qué desea y él le responde:
—Señor, me envÃan a vos tres caballeros que os esperan fuera, deseosos de hablaros, si os parece bien.
—Dios, ¿podrÃan ser de la Mesa Redonda, de los que van buscando a Lanzarote, según he oÃdo decir? Si lo fueran y quisieran ayudarme, creo que podrÃa ponerle fin a mi guerra, de forma que mis hijos, que ahora quieren quitarme mis tierras, se tendrÃan por locos y escarnecidos.