Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Agravaín se separó de sus hermanos y salió para combatir con los primeros: ve venir caballeros por todas partes uno por un lado, dos por otro, tres por otra parte, tan deseosos de luchar unos como otros. Los seis hermanos, hijos del duque, que eran muy buenos caballeros y muy valientes, habían hecho seis partes en su ejército, en cada una de las cuales había cien caballeros; cada hermano guiaba a los suyos, aunque habían enviado por delante al senescal con cuarenta caballeros para que empezaran el combate. Llegaban tan rápidos que poco faltaba para que los caballos reventaran bajo ellos por lo deprisa que iban; el senescal iba delante, con el escudo al cuello, la lanza en el puño y el estandarte flameando al viento. Cuando Agravaín lo ve llegar se queda pensativo y considera que podrían ser derrotados fácilmente; escoge a diez caballeros y les dice: «Seguidme», a lo que le contestan que vaya tranquilo, que no lo dejarán hasta la muerte. A continuación ataca al caballero que venía delante de todos los demás, que le golpea rompiendo la lanza contra su pecho; Agravaín, que venía de lejos, le alcanza por bajo, por debajo del arzón de la silla y le golpea con tanta fuerza que ni el escudo ni la cota de mallas le pueden impedir que le meta en el cuerpo el hierro y la madera de la lanza y que lo derribe al suelo tan malherido que no necesita médico, pues vale poco más que un muerto; al caer se rompe la lanza. Cada uno de los compañeros de Agravaín derriba a su caballero. Luego, Agravaín desenvaina la espada, con la que sabía defenderse bien, y golpea a diestro y siniestro, realizando tales hazañas con los diez que estaban con él, que vencieron a más de cuarenta en menos de lo que tardaríais en volver la mano. Huyen y los persiguen tan de cerca que se tienen que meter en el primer cuerpo del ejército enemigo. Cuando los otros ven que huye la mesnada de su senescal les preguntan a dónde van tan rápidamente y contestan que no pueden más, «pues los otros —dicen— tienen un caballero como nunca vieron otro tan valiente y atrevido: ha matado a nuestro senescal y a más de diez de los nuestros». Los otros los hacen retroceder, diciendo que si el senescal ha muerto será vengado antes de que anochezca.