Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Acudió entonces en su ayuda otro cuerpo del ejército, que los socorrió del mismo modo que los de la otra parte habían socorrido a los suyos. De esta forma fueron chocando unos ejércitos contra los otros, hasta que estuvieron en el campo de batalla los seis hermanos; los de dentro no podían resistirles de ninguna manera, pues eran muchos menos que ellos y finalmente tuvieron que darse a la fuga a su pesar: perdieron mucho y hubo numerosos heridos y prisioneros, sin que pudiera escapar nadie más que un caballero que había sido herido de un lanzazo en el cuerpo y con una espada en la cabeza; éste fue ante el duque y le dijo:
—Noble señor, ¿por qué os dejáis matar ahí fuera a vuestra gente? Si no los socorréis pronto, no veréis regresar a ninguno de los que habéis enviado: vuestra será la vergüenza y suyo el daño.
—Ciertamente —contesta el duque—, si tienen tan gran necesidad de ayuda, no esperaré más para ir a socorrerles.
Se dirige entonces a Gueheriet y le dice:
—Señor, ya es momento que nos pongamos en marcha, pues mis hombres están desanimados porque no estoy con ellos; me han dicho que son abundantes los prisioneros y los heridos. Salgamos y vayamos contra ellos tan rápidamente que todos se sorprendan, pues de otra manera no podrían darse a la fuga nunca.