Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Mà dulce hermano, no digáis tal cosa. Si Dios quiere, no tendrá la desgracia de morir. Por Dios, decidme si vos podéis sanar.
—Poco importa mi curación si él ha muerto; si está vivo, sanaré.
Cuando estaban hablando asÃ, entró el rey y los otros nobles, que al ver a Boores se pusieron contentos y tristes: contentos porque está con ellos; tristes porque no podrá escapar, pues está muy herido, según les habÃa dicho el médico. Le restañan la herida y pide que se vayan todos porque el ruido le perjudica. El rey se marcha acompañado por los demás nobles y sólo quedan con él Lionel y la reina.