Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Poco después de la fiesta de San Juan, Boores estaba algo mejor y podÃa llevar armas; un lunes que el rey se sentó a comer en el estrado más alto y sus vasallos estaban sentados en la sala, pues eran muchos, después de que les sirvieran el primer plato, entró una doncella que saludó al rey de parte de la Dama de Galvoie; el rey estaba tan ensimismado que no oyó nada. Cuando la doncella lo vio, pensó que lo hacÃa por desdén: da la vuelta y va a marcharse cuando se encuentra de cara con Lucano el Botellero, que le pregunta qué le ocurre.
—Por mi fe, habÃa venido a hablar con el rey de parte de la Dama de Galvoie, y no se digna en hablar conmigo.
—Doncella, por Dios, no lo ha hecho por desdén, sino porque está preocupado porque mi señora la reina yace enferma, y hace ya más de un mes que no se levanta. Perdonádselo, y creo que conseguiré que podáis hablar con él.
La doncella se detiene y Lucano se dirige al rey, diciéndole:
—Señor, estáis muy pensativo. Que Dios permita que sea para bien.
El rey levanta la cabeza y le pregunta qué desea:
—Señor, hay aquà una doncella que con gusto hablarÃa con vos.
—Hacedla venir.