Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿Cómo —pregunta Lionel—, señora?
—Bien sabéis que todo el mal que tengo me viene de aquél al que no olvidaré jamás; por el gran amor que le tenÃa, me parecÃa que mientras os viera, lo veÃa a él: me aliviabais gran parte de mis dolores. A partir de ahora, que os habréis ido, no tendré con quién lamentarme de mis males, y la muerte podrá tomarme pronto, pues tendré que ocultar y esconder mis pesares, y será admirable si el corazón no me estalla.
—Señora —le dice Boores—, por la misericordia de Dios, no me pondrÃa en marcha sin vuestro permiso; pero el rey me ha rogado que socorriera a una doncella.
—Ya que es asÃ, tenéis que iros. Os encomiendo al verdadero cuerpo de Jesucristo, para que os guarde de toda desgracia.
Luego, la reina toma un anillo que tenÃa en el dedo y se lo entrega a Boores diciéndole:
—Buen amigo Boores, tomad este anillo que llevaréis con vos, y como sé que encontraréis antes que nadie a Lanzarote, si es que está vivo, os doy el anillo para que se lo entreguéis a él, apenas lo veáis. Creo que será en breve, pues el corazón me dice que no ha muerto. Decidle por todo lo que ha recibido de mà que no deje de venir en modo alguno, en cuanto vea el anillo.