Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Habla tanto que la reina no duda de que era Lanzarote.
Está tan contenta que nadie en el mundo os lo podrÃa contar; se le echa al cuello a la doncella y le muestra tan gran alegrÃa que ésta se admira.
—Doncella —le dice la reina—, en buena hora vinisteis, pues nunca le causó tanta alegrÃa a mi señor una doncella como vos le vais a causar en cuanto os oiga esta noticia de vuestra boca.
La lleva entonces ante el rey y le hace repetir todo lo que le habÃa contado. Cuando el rey la oye, se pone muy contento y le dice ante todos sus nobles:
—Me habéis alegrado mucho con lo que me habéis dicho; os doy en recompensa el castillo que más os guste.
La doncella se le echa a los pies y besa el suelo. Luego, le pide el castillo de Leverzep, pues habÃa nacido en él; el rey se lo da de inmediato.
Comienza entonces una alegrÃa tan grande que no se oirÃa a Dios tronando; entre todos se incitan al gozo y a la alegrÃa; pero por encima de todos y de todas, la reina es la que está más contenta y feliz; se cura en su enfermedad de dÃa en dÃa y recobra su gran belleza, de forma que cada vez está más contenta: rÃe y juega con los caballeros y sólo se ocupa de rogar a Dios que guarde de desgracia a aquél por el que ha sufrido tantos males.