Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, si este caballero pudiera curarse, ¿no deberÃa ser mÃo en justicia?
—Ciertamente, sÃ; bien sabemos que si escapa es por vos.
—Por Dios, os aseguro que en quince dÃas estará tan sano y tan curado como nunca, si Dios me da salud.
Entonces se ponen más contentos que antes; hacen servir la mesa y cenan. Después, se duermen delante de Lanzarote, pues habÃan velado durante todo el dÃa. De esta forma pasó la noche; la mañana siguiente, alrededor de la hora de prima, Lanzarote empezó a hablar, diciendo:
—Doncella, vais a matarme haciéndome soportar este calor.
—Señor, si os quejáis, bendito sea Dios, que os da las fuerzas para hacerlo. Por mi cabeza, aún no hace mucho que pensaba que no volverÃa a salir una sola palabra de vuestra boca.
Le quita entonces tres colchas forradas que tenÃa encima, y tres cobertores grises, y le encuentra el rostro y los miembros deshinchados; pero no le ha quedado piel en el cuerpo, ni uñas en las manos ni en los pies, ni cabello en la cabeza, pues todo se le ha caÃdo. A pesar de esto, se siente aliviado en su dolor: empieza a guardar y a meter en una caja los cabellos, porque quiere enviárselos a la reina para que crea mejor el hecho; cumplen sus órdenes.