Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, en mala hora vi vuestra belleza, por la que languidezco y no puedo escapar si no es con la muerte; no me podrá salvar ni la virtud de las hierbas ni la de las piedras preciosas y será algo admirable; creo que si lo deseara podrÃa hacer que mi corazón se arrepintiera, pero pensar en vos me resulta tan agradable y deleitoso que ninguna otra cosa lo es más; sin embargo, no sé cómo me ha llegado esta gana de pensar, pues nunca habÃa amado con amor, aunque me habÃan requerido muchos nobles de alto linaje, a los que no me digné en escuchar. Ahora os amo tanto que no puedo quitar mi corazón de vos, y prefiero morir a alejarme. Nunca hubo doncella que amara tanto; os he servido de tal forma que no creo que os atrevierais a negarme vuestro amor, si os lo pidiera antes de morir, encontrándome en esa situación.
Pero si Dios quiere, no lo haré, sino que os dejaré, pues estoy segura de que no os dignarÃais en amar a una doncella tan pobre como yo soy.