Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Pronto se curará, según piensa. Mientras hablaban de esta forma llegaron a la puerta del pabellón dos caballeros armados y una doncella y preguntaron si les podían dar alojamiento, pues ya era hora. El caballero se adelanta y les dice que desmonten y que serán bienvenidos, que recibirán buen alojamiento incluso si fueran más; ordena que planten otro pabellón bajo los sicómoros. Cuando los dos caballeros han descabalgado y la doncella también, y se han desarmado, se sientan a descansar. El huésped les pregunta de dónde son y le contestan que de la casa del rey Arturo.
—¿Y qué vais buscando?
—A mi señor Lanzarote del Lago.
Cuando el caballero los oye no les quiere mostrar a Lanzarote antes de saber si este desea hablar con ellos, pues de ningún modo haría nada que supiera que le podría molestar. Se acerca a él y le dice:
—Señor, aquí hay dos caballeros que son de la casa del rey Arturo y os van buscando, según dicen; les gustaría hablar con vos, si así lo deseáis. Decidme qué hago, si os mantengo oculto o si os muestro.
—Preguntadles quiénes son y después venid a decírmelo, pues pueden ser caballeros con los que hablaría con mucho gusto, pero también pueden ser caballeros con los que no querría hablar de ninguna manera y que supieran cómo me encuentro.